Para caidas y golpes

Contaba la leyenda, sobre faldas de abuelas y regazos de abuelos.
Trataba acerca de un mundo sin fantasías, donde no existían los moustros.
Los dragones no volaban, los duende no se comían a los niños.
Las hadas no morían cuando no creías en ellas, ni siquiera estaban cuando las necesitabas.
Cuenta el cuento que la vida no se desarrollaba bajo colores y magia, que debajo de los arcoíris no habían gigantescas ollas con monedas de oro.
Qué mundo era ese? Tan exacto, tan frio, tan monótono. No podría tratarse de otra cosa que un cuento fantástico; Y sin embargo es nuestro libro de cuento de cada mañana.
Cuando era mas chico me hicieron sospechar que la vida era mágica; al día de hoy, los cuentos de hadas son diferentes: tratan de estudios, trabajos y problemas; y al día de hoy no sospecho, estoy seguro de que la vida es mágica.
Cuan niño era Walt Disney y María Helena Walsh, hoy es el New York Times y el Clarín.
Es "reloco" y extravagante como cambian las cosas ¿Para qué nos harían creer en la magia si era lo primero que nos iban a arrebatar esas mismas personas?
Es como un golpe necesario, una sacudida. Porque para que un golpe duela tiene que ser de repente, no a gotero, sino más bien como una caída. Entonces te pintan la magia para que caigas de golpe a la realidad. Y de los golpes y caídas aprendas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario